EN MEMORIA DE KARINA DEL POZO
"Ya voy a casa" fue el mensaje de texto que llegó al celular de Milton
del Pozo esa tarde del martes 19 de febrero. Quien le mandaba el mensaje
era su hermana menor Karina, de 20 años.
Esa día Karina había salido
a entregar su hoja de vida a algunas empresas. Era modelo y trabajaba
desde los 15 años. Su último trabajo fue para unos eventos en la
temporada de carnaval. Le había contado a sus amigas que quería
conseguirse un trabajo fijo. Y en esas andaba ese 19 de febrero.
Terminaba de mandarle el mensaje a Milton cuando se encontró con Cecilia
Rivera, no se veían tiempo y tenían que ponerse al día, así que
decidieron celebrar el encuentro tomándose unas cervezas en uno de los
locales de la zona del Quicentro. Al poco rato, reciben una llamada
deJuan Pablo Vaca, amigo de ellas que las invita a una fiesta en su
departamento por la Granda Centeno.
Cuentan los amigos que Karina
estuvo en la fiesta como hasta la una y media de la mañana. Hora en la
que dijo que tenía que ir a casa y fue en ese momento, que Manuel
Salazar ofreció su DMax, doble cabina, color negro para hacer de expreso
y llevar a algunos a sus casas. Así que terminada la fiesta junto con
Karina se subieron al carro Cecilia Rivera, Nicolás León, José Antonio
Sevilla y Geovanny Piña.
La primera parada del grupo fue para dejarla
a Cecilia en el sector de la Hidalgo de Pinto y Rafael Almeida, luego a
Nicolás por la Av. Diego de Almagro y Bulgaria. Ya eran las dos de la
madrugada y en el carro quedaron sólo cuatro personas. Manuel que iba
manejando, José Antonio que iba de copiloto y en el asiento de atrás
Geovanny junto a Karina, que para todo esto se había quedado dormida.
Seguramente
Geovanny pensó que esa "oportunidad" no debía desaprovecharla y empezó a
"meterle mano a la modelo", habían estado conversando en la fiesta y de
entrada le gustó, pero no le paró bola, porque "tengo novio" le había
dicho.
Así que borracha y dormida ni se daría cuenta de qué le pasó
y... la empezó a manosear. Los de delante, babeando se conformaban con
fisgonerar por el espejo. "Chuta se les adelantó el Geovanny. La Karina
era super rica."
Y cuando este trío de violadores y asesinos pensaban
que esa sería su gran noche, Karina se despertó "...qué mierda te pasa,
para, para el carro que me bajo!!". Se arregló la blusa como pudo e
intentó abrir la puerta, pero Geovanny la agarró mientras le ordenaba a
Manuel, "...dale, que esta zorra no se nos escapa".
Y así fueron hasta el mirador por la quebrada del Llano Chico. Geovanny y Manuel la bajaron a la fuerza de la camioneta.
José
Antonio, el tercero que iba en el carro asegura que él nunca le hizo
nada a Karina, "yo sólo veía que ella lloraba y pedía que la dejaran
ir, que no iba a decir nada. Pero el Geovanny no le hizo caso, la tiró
al piso y la violó, Karina pataleaba, trataba de defenderse, arañó al
Geovanny en el cuello y la espalda y empezó a gritar que la ayuden.
Manuel se asustó y la empezó a ahorcar para que se callara, pero ella
nada, gritaba y gritaba. Ahí fue que Geovanny agarró una piedra y la
golpeó en la cabeza y la Karina dejó de gritar y patalear, se quedó
quieta, yo creo que ni respiraba.
- No sabía qué hacer, me metí al
carro y ví como Manuel y Geovanny agarraron el cuerpo de Karina y lo
lanzaron en la parte de atrás de la camioneta. Luego se subieron,
estábamos muy asustados. Sin saber qué hacer. Lo primero que se nos
ocurrió fue irnos de Quito, abandonar la ciudad y perdernos.
Pero
luego decidimos que era mejor deshacernos del cuerpo de Karina y ver qué
historia inventábamos. Avanzamos unos cuantos metros hasta una
quebrada, ahí la dejamos botada, eran ya como las tres y media de la
madrugada. La dejamos tapada con ramas y con un penco, para que nadie la
descubriera. Nos lavamos las manos que las teníamos manchadas de sangre
con una botella de trago que el Manuel tenía en el carro y de ahí cada
uno para su casa".
Ya en la mañana del miércoles 20 de febrero,
Milton del Pozo, preocupado porque Karina no contestaba el celular y
nunca llegó a dormir a casa empezó a buscarla, primero preguntando a los
amigos, luego en hospitales... hasta en la morgue. Pero nada. Cecilia
Rivera le dijo que la última vez que la vio fue como a las dos de la
madrugada y que ella se quedó con el grupo de amigos en el carro de
Manuel Salazar.
Manuel por su parte dijo que ellos querían seguir con
la fiesta, pero que la Kari con los tragos estaba mal genio y que se
bajó del carro en el sector de las calles Brasil y Carvajal y que la
vieron que se subió a un taxi color amarillo marca Nissan y que esa fue
la última vez que la vieron. Y que luego de eso fue a dejar a la casa a
Geovanny Piña y José Antonio Sevilla.
Desde el mismo día de la
desaparición de Karina, sus familiares y amigos empezaron una cruzada a
través de las redes sociales, twiter y facebook para encontrar a Karina.
Entre el 20 y 27 de febrero el mensaje de "AYUDANOS A ENCONTRARLA: La
última vez que la vieron subió en un taxi amarillo. Estaba vestida con
una blusa café, chompa negra, pantalón tipo leggis negro y botas negras.
Si sabes algo de ella llámanos al 099...." se multiplicaba a través de
las cadenas en redes sociales. Mientras tanto la Unase (Unidad
Antisecuestros y Extorsión) empezó a investigar la desaparición de la
modelo.
Durante ocho días la joven de 20 años se convirtió en símbolo
de la lucha contra la inseguridad. Una nueva víctima de la
delincuencia, de los secuestros. Hasta que... los agentes de la Unase
asignados al caso, sospecharon de ciertas incongruencias en las
declaraciones de los chicos que esa madrugada se subieron a la camioneta
DMax.
Algo no cuadraba. Aunque los chicos se habían presentado
voluntariamente a declarar en el caso de Karina y estaban colaborando
activamente en la campaña para encontrarla, pegando carteles en las
principales calles de Quito con la foto de la modelo.
Así que a pesar
de esta conducta "solidaria" de Manuel Salazar, Geovanny Piña y José
Antonio Sevilla, la Unase pidió a la Chevystar un informe detallado del
recorrido que hizo la camioneta entre la noche del 19 y la madrugada del
20 de febrero. Y empezaron las sorpresas. Lo primero que les llamó la
atención a los investigadores es que el GPS de la camioneta indicaba que
estuvo estacionada en el sector del Llano Chico (nororiente de Quito)
desde las 2:34 hasta las 3:35 de la madrugada y que en ningún momento
registraba el paso por las calles Brasil y Carvajal, donde según los
tres “amigos” supuestamente se había bajado Karina para subirse al taxi
amarillo marca Nissan.
Inmediatamente empezaron a rastrear la zona
donde estuvo estacionada la camioneta y el día 27 de febrero, a las tres
y media de la tarde, las sospechas de los agentes se confirmaron.
Debajo de la maleza y cubierto por tierra, encontraron el cuerpo de
Karina del Pozo, en estado de descomposición.
Apenas se supo que
apareció el cadáver de Karina, se presentaron nuevamente en forma
voluntaria Cecilia Rivera, Nicolás León, José Antonio Sevilla, Geovanny
Piña y Manuel Salazar. Los tres últimos cayeron en contradicciones y
enfrentados empezaron a acusarse entre ellos. "El la mató, le dió un
piedrazo y le partió la cabeza", decía uno. "No, no fui yo, tú la
ahorcaste porque gritaba mucho, ...ya estaba muerta cuando la golpeé con
la piedra" así chillaban Manuel Salazar y Geovanny Piña, mientras que
José Antonio Sevilla lloriqueaba: "Yo sólo ví, no la violé, juro que ni
la toqué".

El informe de la autopsia reveló que
Karina del Pozo, de 20 años de edad, fue violada, golpeada y que murió
por una hemorragia cerebral que le produjo una herida de diez
centímetros en su cabeza.
Lo cierto es que como dice Alejandro.. a Karina se le Apagó la Luz... su voz se le apago, ... y el suave latir de su corazón...